Comprar una mortajadora de segunda mano exige conocer bien qué se está adquiriendo, y cuando hablamos de la marca Colomer esa exigencia se vuelve todavía más relevante por la reputación técnica que esta firma española ha construido durante décadas en el sector del mecanizado. En esta guía repasamos qué caracteriza a las mortajadoras Colomer de segunda mano frente a otras marcas presentes en el mercado de ocasión, qué modelos son los más habituales, qué puntos técnicos conviene revisar antes de firmar la compra —carrera, precisión y desgaste de guías, entre otros— y para qué tipo de taller resulta una inversión más acertada. También abordaremos precios orientativos para 2026, errores frecuentes al comprar este tipo de máquina y las preguntas más habituales de quienes se plantean incorporar una mortajadora Colomer a su parque de maquinaria.
El objetivo es que, al terminar de leer, tengas criterios claros y objetivos para decidir si una mortajadora Colomer usada encaja con tu producción, tu presupuesto y las tolerancias que necesitas mantener en tus piezas, evitando sorpresas una vez la máquina esté ya instalada en tu nave.
¿Qué distingue a las mortajadoras Colomer de otras marcas del mercado de ocasión?
La marca Colomer es una de las referencias históricas de la fabricación española de máquina-herramienta convencional, especializada en mortajadoras verticales de bancada robusta pensadas para trabajos de chaveteros, ranuras internas, perfiles rectos y mecanizados que requieren un movimiento alternativo del carnero con gran rigidez. Frente a otras marcas del mercado de ocasión como Sunmaster, Cincinnati o modelos italianos menos extendidos en España, las mortajadoras Colomer destacan por una construcción en fundición de hierro de gran espesor, guías rectificadas de largo recorrido y sistemas de avance transversal y de plato giratorio pensados para durar décadas con un mantenimiento razonable.
Otro rasgo diferencial es la disponibilidad de repuestos y el conocimiento técnico acumulado por talleres españoles que llevan reparando y revisando estas máquinas desde los años setenta y ochenta. Esto se traduce en que una mortajadora Colomer de segunda mano bien mantenida puede seguir ofreciendo precisiones de mecanizado por debajo de las 0,03-0,05 mm en muchos de sus modelos medianos, algo especialmente valorado en talleres que fabrican utillaje, moldes o piezas de recambio donde no siempre resulta rentable invertir en una máquina CNC de última generación.
¿Qué modelos Colomer son más habituales de segunda mano?
En el mercado de ocasión español es frecuente encontrar mortajadoras Colomer de gama media, con carreras de carnero que oscilan entre los 450 mm y los 800 mm, dependiendo del año de fabricación y de la serie concreta. Los modelos con carrera de 450-500 mm suelen orientarse a talleres de mecanizado general y utillaje, mientras que las versiones con carrera de 650-800 mm se destinan a piezas de mayor envergadura, como cuerpos de bomba, camisas o componentes de maquinaria pesada. También circulan unidades con mesa giratoria de gran diámetro, muy apreciadas por talleres que trabajan con series cortas de piezas circulares que requieren ranurado interior.
La antigüedad media de las unidades disponibles suele situarse entre los 20 y los 45 años, lo cual no debe alarmar: una mortajadora es una máquina de concepción mecánica sencilla, sin electrónica compleja que se quede obsoleta, por lo que su vida útil real puede prolongarse mucho más allá de la de otros equipos si ha recibido un mantenimiento correcto. En Valcomaq revisamos cada unidad antes de ponerla a la venta, comprobando el estado de las guías, la holgura del carnero y el funcionamiento del sistema de avance automático, de forma que la máquina llegue al comprador lista para producir desde el primer día.
¿Qué comprobar antes de comprar una mortajadora Colomer usada?
El primer punto de control es la carrera efectiva del carnero: hay que verificar que el recorrido indicado en la placa de características coincide con el recorrido real disponible, ya que en máquinas muy usadas es habitual que se limite el recorrido máximo para proteger las guías más desgastadas. También conviene medir la precisión de repetibilidad mecanizando una pieza de prueba y comprobando la planitud y el paralelismo obtenidos, comparándolos con las tolerancias que exige tu producción habitual.
El segundo punto crítico es el desgaste de guías, tanto las verticales del carnero como las del carro transversal y longitudinal de la mesa. Un desgaste excesivo se traduce en holguras que generan vibraciones, acabados superficiales deficientes y pérdida de precisión angular en los mecanizados. Es recomendable revisar también el estado del mecanismo de avance automático (piñón-cremallera o excéntrica según el modelo), el husillo de la mesa, el estado de la bancada en busca de grietas o soldaduras previas, y el sistema eléctrico del motor y del cuadro de mando, especialmente en unidades fabricadas antes de los años noventa donde puede ser necesaria una actualización de componentes eléctricos por seguridad.
¿Cómo se comparan las mortajadoras Colomer con otras marcas del mercado?
Para tomar una decisión informada resulta útil comparar de forma objetiva las características más relevantes de las mortajadoras Colomer frente a otras marcas que también circulan habitualmente en el mercado de maquinaria industrial de ocasión en España. La siguiente tabla resume los aspectos que más influyen en la decisión de compra.
| Criterio | Mortajadoras Colomer | Marcas alternativas (Sunmaster, Cincinnati) |
|---|---|---|
| Rigidez de bancada | Muy alta, fundición gruesa nervada | Alta, variable según fabricante y año |
| Disponibilidad de repuestos en España | Buena, fabricación nacional | Limitada en modelos importados |
| Carrera habitual | 450 a 800 mm | 300 a 900 mm según modelo |
| Precisión típica tras revisión | 0,03-0,05 mm | 0,04-0,08 mm |
| Facilidad de mantenimiento | Alta, mecánica sencilla y conocida | Media, depende del origen del fabricante |
| Precio de mercado de ocasión | Competitivo respecto a su durabilidad | Variable, a veces más elevado en importadas |
¿Para qué tipo de taller es más adecuada una mortajadora Colomer?
Las mortajadoras Colomer encajan especialmente bien en talleres de mecanizado general, fabricación de utillaje, matricería y reparación industrial donde el ranurado interno de piezas —como chaveteros en poleas, engranajes o casquillos— forma parte habitual del trabajo diario. También son muy valoradas por talleres de mantenimiento industrial y empresas de reparación de maquinaria, que necesitan resolver mecanizados puntuales sin depender de subcontratar la operación a terceros, reduciendo así plazos de entrega y costes.
Su versatilidad las hace igualmente interesantes para centros de formación profesional en mecanizado, donde la sencillez mecánica de una mortajadora convencional permite enseñar los fundamentos del corte por arranque de viruta sin la complejidad añadida de una máquina de control numérico. En cambio, para producción en serie de grandes volúmenes con tolerancias muy estrechas y necesidad de automatización total, probablemente convenga complementar la mortajadora con otros equipos más específicos, ya que su naturaleza es la de una máquina de trabajo puntual y de series cortas o medias.
Aplicaciones por sector de las mortajadoras Colomer de segunda mano
En el sector de la automoción y sus talleres de recambios, las mortajadoras Colomer se emplean para mecanizar chaveteros en ejes, cubos y componentes de transmisión que no siempre están disponibles en el mercado y que requieren fabricación bajo demanda. En el sector agrícola e industrial, resultan útiles para reparar y adaptar piezas de maquinaria agrícola o de obra pública, donde el desgaste de componentes obliga a mecanizar ranuras y perfiles a medida con relativa frecuencia.
También encuentran un nicho sólido en la fabricación de moldes y matrices, donde el mortajado permite generar ranuras internas de precisión sin necesidad de recurrir a electroerosión, reduciendo tiempos y costes en piezas de geometría sencilla. Por último, en talleres navales y de mantenimiento portuario, las mortajadoras Colomer de mayor carrera se utilizan para mecanizar componentes de gran tamaño que no encajan en tornos o fresadoras convencionales, aprovechando su capacidad para trabajar piezas alargadas con precisión constante a lo largo de toda la carrera.
¿Cómo mantener una mortajadora Colomer para alargar su vida útil?
El mantenimiento de una mortajadora Colomer de segunda mano es relativamente sencillo comparado con equipos de control numérico, pero exige constancia. La lubricación periódica de guías, husillos y mecanismos de avance es el punto más importante: un engrase insuficiente acelera el desgaste de las guías y provoca holguras que después son costosas de corregir. Se recomienda revisar el nivel y la calidad del aceite de la bancada cada pocas semanas de uso intensivo, así como limpiar la viruta acumulada en las zonas de deslizamiento tras cada turno de trabajo.
Además, conviene realizar comprobaciones periódicas de paralelismo y perpendicularidad entre el carnero y la mesa, ajustando las cuñas de compensación de desgaste si el fabricante las incorpora, tal y como sucede en varios modelos de Colomer. Un mantenimiento preventivo bien planificado, sumado a las revisiones que Valcomaq realiza antes de la venta, permite que una mortajadora Colomer de segunda mano funcione con garantías durante muchos años más, protegiendo así la inversión inicial del comprador.
¿Cuáles son los errores más comunes al comprar una mortajadora usada?
Uno de los errores más frecuentes es fijarse únicamente en el precio de compra sin tener en cuenta el coste de una eventual puesta a punto, que puede incluir rectificado de guías, sustitución de rodamientos o actualización del cuadro eléctrico. Comprar una máquina barata pero con un desgaste avanzado puede acabar resultando más caro que adquirir una unidad ya revisada por un proveedor especializado como Valcomaq, donde el precio incluye la garantía de que la máquina está lista para trabajar.
Otro error habitual es no verificar la disponibilidad de repuestos antes de comprar, algo especialmente relevante en marcas menos conocidas o de fabricación extranjera descatalogada. También es un fallo común no solicitar una prueba de mecanizado real antes de cerrar la operación, confiando únicamente en fotografías o en la palabra del vendedor. Por último, muchos compradores subestiman el peso y las necesidades de cimentación de estas máquinas, que en los modelos de mayor carrera pueden superar las dos toneladas, lo que obliga a planificar el transporte y la instalación con antelación.
¿Cuánto cuesta una mortajadora Colomer de segunda mano en 2026?
El precio de una mortajadora Colomer de segunda mano en 2026 depende principalmente de la carrera, el estado de conservación, la antigüedad y si la máquina ha sido revisada por un proveedor profesional. Como referencia orientativa, los modelos de carrera corta (450-500 mm) en buen estado suelen moverse en rangos moderados dentro del mercado de maquinaria convencional usada, mientras que los modelos de mayor carrera (650-800 mm) o con mesa giratoria de gran diámetro alcanzan valores más elevados debido a su capacidad de trabajo y a la menor oferta disponible en el mercado.
Es importante entender que el precio de una máquina revisada por un especialista, con garantía y con la seguridad de que ha sido comprobada en marcha, no es directamente comparable con el de una máquina vendida «tal cual» por un particular o una liquidación de taller. La diferencia de precio suele compensarse con creces al evitar costes ocultos de reparación y tiempos de parada no planificados una vez la máquina ya está instalada y produciendo.
Preguntas frecuentes sobre mortajadoras Colomer de segunda mano
¿Sigue siendo una tecnología vigente en 2026? Sí, para trabajos de ranurado interno y series cortas, el mortajado convencional sigue siendo una solución rápida y económica frente a alternativas como la electroerosión de hilo, especialmente cuando la geometría de la pieza es sencilla. ¿Necesitan formación específica los operarios? La curva de aprendizaje es más corta que la de una máquina CNC, aunque sí requiere experiencia en el ajuste de parámetros de corte, velocidad y avance para evitar vibraciones y desgaste prematuro de las cuchillas.
¿Es fácil encontrar recambios? En general sí, gracias a la larga trayectoria de Colomer en el mercado español y a que muchos de sus componentes mecánicos son estandarizables o reproducibles por talleres de mecanizado convencionales. ¿Merece la pena comprar una unidad muy antigua? Depende del estado de conservación más que de la fecha de fabricación: una mortajadora Colomer de los años ochenta bien mantenida puede rendir mejor que una unidad más reciente que haya sufrido un uso intensivo sin mantenimiento adecuado.
¿Qué perfil de comprador encaja mejor con cada opción?
Elige una mortajadora Colomer de carrera corta si: tu taller se dedica principalmente a mecanizado general, reparación de piezas pequeñas y medianas, y fabricación de utillaje donde el espacio disponible en planta es limitado y no necesitas trabajar piezas de gran longitud.
Elige una mortajadora Colomer de carrera larga si: tu actividad incluye componentes de maquinaria pesada, agrícola o naval, y necesitas mecanizar ranuras o perfiles en piezas alargadas que no encajan en equipos de menor recorrido.
Elige un modelo con mesa giratoria si: trabajas habitualmente con piezas circulares que requieren ranurado interior repartido en varias posiciones angulares, ya que este tipo de mesa agiliza notablemente el proceso frente a un reposicionamiento manual constante.
Elige comprar una unidad revisada por un especialista si: no dispones de personal técnico propio para diagnosticar el estado real de guías y mecanismos, y prefieres minimizar el riesgo de paradas no planificadas tras la compra.
Valcomaq, tu proveedor de confianza en mortajadoras Colomer de segunda mano
En Valcomaq llevamos más de 20 años especializados en la compra, reacondicionamiento y venta de maquinaria industrial de ocasión, y las mortajadoras Colomer forman parte habitual de nuestro catálogo gracias a la demanda constante de talleres de mecanizado, matricería y mantenimiento industrial que buscan una alternativa fiable y económica frente a la maquinaria nueva. Cada unidad pasa por un proceso de revisión que incluye comprobación de guías, precisión de mecanizado y estado del sistema eléctrico, de forma que llegue a tu taller lista para producir desde el primer día, con la garantía de un proveedor especializado y con presencia tanto en el mercado nacional como internacional.
Si estás valorando incorporar una mortajadora a tu producción, te invitamos a consultar las mortajadoras Colomer de segunda mano disponibles en nuestro catálogo, donde encontrarás varias unidades revisadas y listas para trabajar. Nuestro equipo puede asesorarte según la carrera, precisión y presupuesto que necesites, y también nos encargamos de la compra de tu maquinaria usada si estás pensando en renovar tu parque de máquinas. Consulta el stock actual y contacta con nosotros para resolver cualquier duda técnica antes de decidirte.

